miércoles, 17 de marzo de 2010

Mi viejo toro, el enamorao de la luna


Dicen que es tonto pensar
que al día siguiente todo cambiará
en la calle de mi casa las piedras tienen algo que decir
la oscuridad no las silencia ni las deja reir

Mi Tata lindo se ha ido a dormir el sueño final
lloramos por dos días el tan odiado final
una semana conectado a un ventilador artificial
las mangueras en su cuerpo no las puedo ya olvidar

Seis semanas en un helado pabellón
en dónde los doctores decían que estaría mejor
a cada iglesia, a cada santo me fuí a arrodillar
sólo para perder mi tiempo, no me quisieron ayudar

Su cajón era presioso y su carita hinchada quedó
aquel último día almenos le pude decir adiós
Abrieron su ataúd y la mano le pude tomar
lo llené de besos pero no serán suficientes jamás


Ushia... mi viejito se me fué hace menos de un mes y se me ha vuelto eterno!!! Supongo que cada día es un poco más difícil acostumbrarme a esto de que no esté... Nos hemos quedado con sus pajaritos y ya pronto traerán a casa las jaulitas que él mismo hacía a mano... Es raro, parecen todos estar tan "afectados" pero sus vidas siguen siendo tal como antes, no así para mi madre, por ejemplo... La radio hace casi un mes que no suena y las noches de charla siempre acaban en llanto, en ganas de comprender qué pasó, en buscar la forma de poder quiz´s llegar a su casa... pero no, no hay forma, jamás llegamos a la solución. Suponen todos que io soy más dura, más indolente a todo esto porque sigo viendo sus fotos, cantando sus canciones y hablando de él en presente y no en pasado... pero no puedo, no puedo decir que io amaba a mi Tata, porque io aún sigo amandolo, no puedo deci que mi Tata "fué" tan o cual cosa, porque para mi, el sigue acá... no está pero no se ha ido, lo traigo anclado a mi corazón, y me ayudo a sentirlo más cerca viendo sus fotos, cantando sus canciones y hablando de ñel en presente. Recordaba la otra tarde los dos últimos días de mi Tata en la sala de cuidados intensivos en dónde lo tenían dormidito, lleno de mangueras, con un respirador, en dónde sus deditos estaban moraditos por tantas picaduras para muestras de un sinfín de cosas... y me ví tomandole su manito helada, acariciendo sus piernitas hinchadas, besando su carita que carecía totalmente de expresión. Auqle día de su muerte no pude estar con él por musho tiempo. Mi abuela estaba solo conmigo y los nietos más pequeños... recuerdo haberla abrazado durante horas, diciendole mil cosas para tranquilizarla mientras io misma pensaba que sólo decía estupideces. Supongo que aún quedan muchas más lágrimas que derramar... lo único que sé a ciencia cierta, es que te extraño viejito rico, que te echo de menitos y que ia quiero tenerte al lado y llenarte de besos para que acabes diciendome "Anday acachá conchetumare" con esa sonrisa èrfecta dibujada en tu cara... Te amo viejo cuentero, te amo en presente y casi te siento en la punta de mis dedos...

1 comentario:

Maximo Valencia dijo...

Hola!

Aca pasó algo parecido, duró arto la pena pero a medida que pasa el tiempo ya no se recuerdan con lagrimas si no que con sonrisas, anecdotas y esas cosas...
Aguante mija, que estes muy bien, un abrazo!