jueves, 4 de marzo de 2010

Viejo... mi querido viejo...

Por ahí alguien se nos adelantó y te confeccionó una canción precisamente a tu medida... Habla de que es un buen tipo mi viejo que tiene los ojos buenos e historias sin tiempo. Te extraño Tatita, extraño tus historias sin tiempo, tus huertos gigantes y ese pasado tuyo que se volvió un presente y un futuro también. Tenías los años viejos pero una vitalidad envidiable, un amor infinito que entregar y vaya como nos lo entregaste!! Y si, no cabe duda de que es un buen tipo mi viejo, nuestro viejo, nuestro awelo amado y querido, ese esposo tan peculiar, ese padre con el que siempre se pudo contar... sus tristezas le ajaron un poco la piel y le trizaron un poco el corazón, pero él, mi viejo cuentero, cómo róble. Io solía mirarlo sentado en su sofá, de brazos y piernas cruzadas, la cabeza apollada a la muralla y la vista fija en sus peliculas de TCM... a ratos miraba por la ventana, a ratos me hacía musarañas... Podría haberme pasado la vida comiendo mariscal con él, escuchando una y mil veces la historia de la frutilla gigante que le caía una garrafa de vino adentro, o el whisky aquel que nunca fué. Puta, viejo... me vás a hacer falta... Quién me vá a bailar a saltitos? Quién me vá a decir que me va a decir "andate a la conchetumare" cuando esté de visita en tu casa y no me pueda quedar? A quién voy a llenar de besos hasta que me diga "anday acachá"? Quién más que tu po...
Me quedo tranquila Tatita, porque pude pasar aquellos dos últimos días junto a ti, tomandote la mano y casi escuchandote decir "sueltama chiflá" mientras tu cuerpito estaba lleno de mangueras, mientras el ensordecedor ruido del respirador me desesperaba, mientras lo único que io quería era que volvieras a despertar para decirte que te amo, que te necesito, que ia no quería seguir viendote así. Me quedo tranquila viejo porque sé que tu confabulaste para que pudiera besukearte por última vez mientras estabas como dormido dentro de un hermoso cajón, sé que fuiste tu quién lo provocó para que pudiera tomar tu aún tibia mano una última vez, pudiera acariciar tu cara, acomodar tus cabellera gris y llenarte de besos tal como lo hacía cada vez que nos tocaba decir hasta luego. Te me fuiste po`viejo rancio y no creo que me acostumbre a tu ausencia. Viejito rico, sé que ahora estás con tus padres y con esos hijitos que no alcanzaste a disfrutar más que unos meses... supongo que desde ahí nos miras y sé que has de pensar que soy una "tonta chiflá" por llorando cuando tu has de estar de fiesta por allá arriba, me está costando pero ia lo voy a superar, verás. Gracias por esa última sonrisa, esa con la que te fuiste... gracias por esas últimas palabras que me dijiste cuando ia estabas en el hospital... gracias por enseñar tanto diciendo poco y actuando de verdad... Gracias por todo... Siempre te recordaré como fuiste estando bien, esa imagen del hospital ahora mismo se evaporará... TE AMO TATITA <3 <3

2 comentarios:

franco ferreira dijo...

Que heavy. precioso lo que has escrito. Totalmente real. Vida real convertida en post. me hiciste pensar mucho, me hciiste querer acompañarte en todo esto.
Cuídate mucho y sigue amándolo. Notable post, notable historia, notable amor...

te sigo leyendo :)

Maximo Valencia dijo...

Hola!

Que lata, me acorde di mi tata... viejos queridos esos, que te apañan en todas aunque vay con las de perder, me acuerdo siempre que cuando me portaba mal mi vieja me amenazaba con llamar a mi tata, ahi recien me urgia. Muy lindo, aguante mija y salú por tu viejo!

un abrazo grande!